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Veterinario


Cuándo acudir al veterinario?


“Por lo menos una o dos veces al año debe llevarse la mascota al veterinario. El control depende directamente de la edad del animal. Si tiene dos años, por ejemplo, debería estar perfecto, pero a partir de los 7 años se le considera una animal adulto y requiere un chequeo completo”, explica el veterinario Reinaldo Romero Iribarren.

 

Consulta con el veterinario

 

  Acudir una o dos veces al año al veterinario
 Profundizar los controles en mascotas adultas (perros a partir de los siete años y gatos luego de los nueve)
 Asesorarse con el veterinario al momento de realizar cuidados básicos como el baño, corte de uñas y limpieza de oídos
 Consultar sobre los controles prenatales durante estados de preñez
 Frente  a una emergencia llamar al especialista, quien dará las instrucciones básicas dependiendo de la situación, e indicará la forma adecuada del traslado a la clínica, si es necesario.
 Recordar que los gatos y los perros  son completamente diferentes (funcionamiento biológico, comportamiento y necesidades alimenticias) y cada uno requiere atención especial

 

Veterinario

“Los perros de raza grande son mucho menos longevos que los de raza pequeña. Un perro pequeño, bien cuidado, puede durar entre 15 y 17 años; uno de raza grande, entre 10 y 12 años” señala Romero, agregando que los gatos viven mucho más —pudiendo sobrepasar los 20 años de edad—, “especialmente aquellos de apartamento que reciben la atención apropiada”.

Durante los primeros meses de vida, tanto perros y gatos acuden con mayor frecuencia al veterinario, ya que inician su plan de vacunación: “Los perros a las seis semanas y los gatos a las ocho semanas, vienen a recibir sus primera vacunas, y luego entre cada tres o cuatro semanas, hasta cumplir el proceso completo. Posteriormente, todos deberían venir al menos una vez al año a su revacunación, lo que permite también evaluar a las mascotas”.

Antes de poner las vacunas —cada año—, es importante estar seguros de que el paciente esté sano, porque no pueden administrarse cuando existe un estado de salud comprometido. Asimismo, dice Marczuk, la mascota debería acudir en la mitad de esa revacunación (cada seis meses) para una revisión preventiva.

Asistencia higiénica
Hay cuidados básicos de la mascota que puede asumir el propio dueño siguiendo las recomendaciones de su veterinario. “El baño regular, siempre y cuando no haya problemas en la piel que ameriten un baño medicado, se puede realizar en casa sin ningún problema”, expresa Marczuk.

Romero aclara que los baños mientras más espaciados, mejor. “Se recomiendan cada mes o mes y medio, y para animales de pelo corto puede pasar mucho más tiempo, siempre y cuando no tengan parásitos o alguna enfermedad: garrapatas, sarna, pulgas, infecciones en la piel, etcétera.” El cepillado puede prolongar el baño, y se aconseja hacerlo de cinco a diez minutos diariamente.

Cuando la higiene se deja en manos de un centro veterinario, comúnmente incluye baño, limpieza de oídos y  mantenimiento de uñas. Esto último puede hacerlo el propietario, siempre y cuando sea cuidadoso, utilice las herramientas indicadas y lo haga con asesoría veterinaria.

Los dientes sí necesitan cuidados particulares. “El principal problema dental de los perros y gatos es la enfermedad  periodontal, producida por sarro o piedra acumulada. Por eso, debería realizárseles una limpieza una vez al año; ésta sí la hace el veterinario bajo sedación o anestesia ligera, porque se hace uso de equipos que pueden incomodar a la mascota,”, afirma Marczuk.

Gestación y crías
Los avances en la medicina veterinaria permiten actualmente llevar un control prenatal completo con ecos y radiografías. El doctor Marczuk afirma: “El primer control es para verificar la sospecha de embarazo identificando si hay corazoncitos en el útero. Luego, se repite una radiografía a las seis semanas y otra en la última etapa de gestión (sobre el día 45), para estar seguros de cuantas crías vienen”.

Romero recalca la importancia de conocer el número exacto de cachorros, ya que si falta alguno tras el momento del parto, podría haber complicaciones y necesitar el apoyo veterinario: “Las gatas exigen menos controles que los perros, pues son mucho más autónomas para parir”.

Las perras y gatas están preparadas para encargarse solas de sus crías, señala Marczuk, aunque se puede llamar al veterinario para consultarle alguna duda que pueda presentarse. Lo que recomiendan los expertos, aparte de realizar los controles prenatales, es propiciar que la mascota elija para parir un sitio tranquilo, no tan iluminado y sin corrientes de aire que puedan afectar a los cachorritos. Al nacer se deben revisar las crías y si hay cualquier anomalía consultar con el veterinario.

Controles especiales
Una rutina es la desparasitación de la mascota. “En los perros esto se hace al mes de nacidos y con el proceso inicial de vacunación. Luego, cada tres o cuatro meses durante toda su vida; puede hacerlo el veterinario o el dueño con su orientación”, explica Romero.

De igual forma, hay dos controles o intervenciones trascendentales que se realizan una vez en la vida del animal, y a solicitud del propietario. Una de ellas es ligar a las hembras para evitar embarazos no deseados. “Se recomienda que la hembra se opere —siempre y cuando el dueño no quiera tener cachorros— una vez cumplido el primer ciclo de vacunas y antes del primer celo”, dice Romero. Y si se desea una sola cría, se sugiere ligar luego del destete o durante la cesárea, si es necesaria.

En el caso de los gatos, los machos se castran de una manera muy fácil, evitando no sólo la concepción, sino también las complicaciones urinarias de las que suelen ser víctimas.

De emergencias
Situaciones donde  corre peligro la vida de la mascota si no se atiende, son muy pocas, explica Marcsuk. “La urgencia o emergencia la decreta el dueño de la mascota, y como tal se trata. Siempre hay una evaluación telefónica previa y aunque se prefiere no recomendar nada por esa vía, se evalúa la situación para saber que tan urgente es y tratar el problema”.

El abecé para decretar una urgencia veterinaria, según el doctor, es:
1. Que la mascota no respire
2. Que la mascota sangre
3. Que la mascota no esté consciente

Si una de estas tres situaciones ocurre, se debe asistir prontamente a un servicio de emergencias veterinarias.

Las emergencias más frecuentes (por las que se acude al veterinario) son las siguientes:

En perros
l Arrollamientos
l Envenenamientos
l Caídas
l Peleas con otros perros o gatos

En gatos
l Arrollamientos
l Peleas con otros gatos o perros
l Caídas largas (síndrome del gato volador)
l Obstrucción renal (producida por cálculo o arenilla)

En cualquiera de estos casos se debe mantener la calma, manipular con cuidado al animal, protegerlo y acudir inmediatamente a la clínica. En caso de envenenamiento, intentar identificar qué sustancia lo ocasionó.

 
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